Trébede

jueves, junio 18, 2009

VERANEANDO

Siempre me ha gustado llegar hasta aquí y escribir de forma espontánea sobre todo aquello que cruzaba por mi cabeza en ese momento. Podemos decir que era una terapia barata y agradable que me ha hecho conocer a mucha gente que "merece la pena" y a la que tengo cariño aunque no les ponga cara o no escuche su voz.

Llevo un tiempo acordándome de todo y de todos, pero cada vez las obligaciones son más y el tiempo libre es menos. Este año las vacaciones no han llegado y no sé cuándo lo harán, eso sí, ya me han dicho que me olvide de julio y agosto; en fin que serán para después del verano y el cansancio se acumula y va minando poco a poco las fuerzas.

Llega el calor, el sol y esos días que tanto me gustan; ojalá pueda disfrutar un poco del verano porque tanta obligación a veces no sé si merece la pena.

Hay días en los que imagino cómo sería mi vida si viviera en un lugar de la costa del mediterráneo, con sol y una brisa que me acariciase cada día. Viviría en una casa pequeñita junto al mar y trabajaría en algo que me permitiese tener un horario intensivo, o bien de mañana o bien de tarde...luego vuelvo a la realidad y veo que vivo lejos de cualquier playa, lejos del trabajo intensivo, bueno el mío es más que eso pero con jornada partida y por lo pronto lo de la "mini" casa en la orilla de la playa es impensable...jajaja. Asi que esperando a que me toque el euromillón y contenta de tal y como van las cosas tener trabajo y una casa donde vivir.

Por otro lado estoy contenta porque voy a ser la madrina de mi sobrino Marcos, estoy tan ilusionada que no sé explicarlo, no me lo esperaba pero a veces las cosas buenas también me pasan.

En fin que me queda un verano de mucho lío en lo personal y con mucho trabajo, así que no me voy a aburrir mucho; y si no paso por aquí todo lo que me gustaría es porque no puedo, porque leer las entradas de mis amigos blogueros lo hago cada día aunque no comente.

Buen verano a todos!

viernes, mayo 22, 2009

PLANES

Llega el fin de semana y como soy algo gafe, aquí estoy, con una infección en la garganta horrible y con un cuerpo malisimo que la fiebre de anoche se ha encargado de dejar k.o.; así que me pasaré el finde en plan tranqui recuperando fuerzas para volver el lunes con buen pie y así no faltar al trabajo; como dicen mis compañeros "lo tuyo es grave, ni para ponerte mala aciertas".

Esta mañana he ido al médico pensando que sería una de tantas "anginas" y cuando he abierto la boca a mi médica casi la da un yuyu al verme. Me han puesto una inyección allí mismo y me han recetado unos antibióticos de 1000 mg que tengo que tomar de dos en dos, así que estaré zombie unos días y luego estaré una semana como un trapo.

Había pensado que el sábado después de trabajar podíamos ir a Valladolid, comer por allí tranquilos, ir al cine y luego quedar con algunos amigos para tomar algo, pero visto lo visto, creo que el plan será ir al cine, dar una vuelta y volver a casa a dormir el "colocón" de pastillas que me tienen recetao. Como digo siempre "no planees nada porque nunca te sale nada bien". Así que ahora que empezaba a planear un finde de relax en plan romántico para el mes de junio y así celebrar mi cumpleaños, voy a dejarlo y lo pensaremos en el último momento, seguro así no hay problemas.

Me pregunto por qué seré tan organizada para las cosas, porque no hago nada sin planear o sin que cumpla un horario, me gustaría ser más impulsiva y un poco más pasota, en esos casos las cosas salen mucho mejor.

Así que para todos los que tengan planes premeditados o no, para este finde...Que todo les salga muy requetebien y a disfrutar...

jueves, mayo 07, 2009

ESTOY CARGADA DE BUENAS INTENCIONES

Llega el buen tiempo y con ello, llegan también mis ganas de hacer cosas; muchas más de las habituales, el problema es que el cansancio me puede y por el camino voy dejando planes por hacer y cumplir.

He decidido que todos los días cuando salga del trabajo voy a dedicarme un rato, caminar, tomar un café con amigos y salir de este aislamiento monótono en el que estoy metida desde hace una temporada y del que no he sido consciente hasta que una voz me ha dicho "basta".
Tengo que poner remedio a esta pereza que se disfraza de cansancio; esta tarde me toca tomar unas cañas y un poco de charla, ayer fue un paseo y así cambio poco a poco la rutina sin darme cuenta.

Me he marcado el buen propósito de que este verano procuraré ir un poco más a la playa, conoceré nuevos sitios y procuraré moverme un poco más, en fin que tengo que salir del letargo porque si sigo así la monotonía me va a deborar. Tengo que leer un poco más, por ahora cumplo mi promesa y lo estoy haciendo cada noche; llamaré a mis amigos y procuraré hablar con ellos a menudo para que no piensen que paso de todo. Y dejaré ese "repente" que me pierde en el peor momento y que hace que me arrepienta de saltar a la mínima.

Creo que voy a necesitar una libreta donde apuntar todas y cada una de las cosas buenas que tengo que empezar a hacer y así el cambio "a mejor" se irá notando poco a poco; crucemos los dedos para que así sea.

martes, marzo 24, 2009

VECINOS


La semana pasada fue triste, las malas noticias llegaron sin avisar; el martes tomaba un café cuando me comentaron que una de mis vecinas de mi anterior barrio había muerto.


Al principio no me enteraba o no quería hacerlo, cuando me dijeron quién era, me quedé helada; una y otra vez pedí explicaciones y me comentaron que fue de repente y sin esperarlo.


La verdad es que parte de mi infancia se ha ido con ella y sentí un escalofrío que duró todo el día, mientras recordaba todo lo que vivimos en esos años pasados.


Cuando mis padres se casaron se fueron a vivir allí y mis vecinos de la casa de al lado eran en aquel entonces una pareja que rondaba los cuarenta años y tenía dos hijas adolescentes. La amistad nació al momento y nos vieron nacer a mi hermano y a mí.

Fueron para nosotros unos tíos más, yo me crié en su casa, todos los días bajaba unas cinco o seis veces y compartía con ellos el día a día.


Recuerdo que él volvía cada tarde de la fábrica y se bajaba de la bicicleta para montarme en el pedal y dar un paseo por el patio, aparcábamos la bici y cogíamos un porrón de vino para la cena. Volvíamos a su casa y en la cocina, su mujer me daba unas patatas fritas con forma redonda, hasta que no cumplía ese ritual yo no me iba a casa. Cocinaba muy bien y de hecho, mi madre hace las patatas con una hojita de laurel, tal y como ella las hacía.


Quedan lejos los día en los que comía en mi casa a toda prisa para bajar las escaleras y llegar a casa de los vecinos para tomar la manzanilla con él. Mis heridas siempre se curaban en esa casa, "tu no me cures que no sabes" le decía a mi madre, mientras bajaba un vez más las escaleras. Veía con José las actuaciones de Diango en la tele y me tumbaba en el suelo de la glorieta a jugar mientras ellos veían la televisión.


Como siempre me ha gustado el goloseo, con cuatro años robaba a mi madre las pastas y galletas y las escondía debajo de la chaqueta, mientras corría escaleras abajo a casa de mis vecinos para disfrutar de mi botín sin que nadie me diera una riña. Cuando ellos me veían alucinaban porque era una enana que llena de picardía huía con mi tesoro; cuando se lo contaban a mi madre, pues ella alucinaba todavía más.


Con los años llegaron las bodas de sus hijas y sus yernos fueron nuestros compañeros de juegos, de estudio y unos "sufridores" que aguantaron tener a un incordio de niña que no salía de aquella casa. Llegaron los nietos cuando yo era una adolescente y el trato siguió y el cariño se fue haciendo cada vez más y más grande.


Pero como todo en la vida, se va evolucionando, se cambia aunque no se quiera y llegó el momento de irnos a otra casa, cambiamos de barrio y lo hicimos a uno mucho más alejado. La distancia no influyó para que siguiéramos con la amistad y nos veíamos a menudo aunque el roce diario ya no lo vivíamos; a todos nos costó mucho acostumbrarnos a vivir en otro sitio sin tener su compañía. Hace trece años que nos cambiamos de casa y aún recuerdo cada momento,de esos veinte años que compartimos.


Como sus hijas no vivían aquí ellos viajaban para ayudarlas y ver a sus nietos, la vida seguía su curso y con la jubilación los días pasaban tranquilos.


Pero como la vida siempre guarda una sorpresa más, llegó un día hace tres años en que nos dieron la noticia de la muerte de José de forma repentina, cuando mejor se encontraba y sin que nadie lo pudiera esperar. Sentí mucho su muerte y los recuerdos se agolparon como lo hicieron el martes pasado.


Ella no volvió a ser la misma y a pesar de irse a vivir con sus hijas y nietos y de los ánimos que recibía, no superó la muerte de su compañero de viaje y tal y como hizo él cuanto nadie lo esperaba, murió la semana pasada.


Con ellos se ha ido parte de mi infancia y se han quedado todos los recuerdos. Volver a su casa el día del entierro y despedirme me costó un buen disgusto porque cada rincón guardaba una sonrisa, una anécdota y un poco del cariño con el que vivimos allí.

Sus hijas me comentaban que para ellos fuimos sus "primeros nietos" y que todo lo que vivimos entre aquellas paredes seguirá formando parte de nuestra vida, a pesar de que la casa esté vacía.


No olvidaré los años que pasé con ellos y agradezco que de entre todos los vecinos que pude tener me tocara por suerte compartir mi infancia con ellos...

lunes, marzo 16, 2009

MARZO

El cambio de estación está próximo y los cambios en mi vida irán sucediendo a partir de ahora; somos un miembro más en la familia y estamos todos muy contentos, tengo un sobrino, se llama Marcos y es morenito, dormilón y muy guapín.
Es una de las alegrías que ha llegado con el buen tiempo y ya tengo ganas de volver a verlo y de que crezca un poco para poder achucharlo contra mí y jugar, y reír...

Por otro lado, está la marcha de Valen, ya queda poco tiempo, puede que sea en dos meses, en tres o algo más, seguimos con la incertidumbre y con las ganas de saber algo concreto para pensar en qué pasará a partir de ahora y organizar un poco nuestra vida. No quiero pensar en su marcha y en lo difícil que me va a resultar no tenerlo cerca en cada momento, la distancia es complicada, pero de momento no hay alternativa. y todo apunta a que la distancia será larga.

La gente ya se pregunta qué voy a hacer, si me quedo, si me voy, y algunos extraños se han interesado por el tema para ocupar mi puesto de trabajo; en fin que a todo el mundo le importa la vida de los demás por unos motivos o por otros.

Mientras tanto un cielo despejado y azul adorna los días y miles de estrellas nos acompañan cada noche, de momento, es todo lo que necesito para continuar; eso y una pizca de paciencia

viernes, febrero 27, 2009

EL GRITO


La primera vez que escuché sus gritos fue hace un par de meses; salía de casa de Valen, el reloj marcaba las once y el silencio de la noche lo envolvía todo. Caminaba despacio cuando unos gritos me sobresaltaron.


Venían de la pequeña casa que hay al final de la calle, no me detuve, seguí caminando mientras escuchaba sus gritos:


- "Calla, calla". Gritaba él.

- Ahhhhh, respondía ella con un sonido que me hizo estremecer. Era el grito de una bruja; algo desgarrador y que me dio miedo.

- " Calla, que dios me perdone, pero calla"


Seguí mi camino hasta el coche sin poder quitarme de la cabeza aquellos gritos que me estremecían y me entristecían.


En esa casa viven dos ancianos, son hermanos y están enfermos; él casi no puede moverse y ella ha perdido totalmente la razón. Viven solos y por la desesperación de sus gritos y su discusión pensé que a pesar de la tristeza que pueda producir una residencia de ancianos a ellos les haría mucho bien. La soledad y el abandono, a ciertas edades solo nos conducen a la locura.


Al día siguiente comenté en casa lo que había escuchado y la pena que me dio.

Pasaron dos semanas y se volvió a repetir la escena, siempre a la misma hora y con la noche como testigo de sus gritos.


El fin de semana pasado fuimos a Galicia, y al volver encontré en la puerta de su casa la esquela en la que se anunciaba la muerte del anciano. Lo único que pude pensar es que sus gritos traspasaban las paredes de su casa como pidiendo ayuda y nadie los escuchó o si lo hicieron como yo, no supieron entenderlo.

martes, febrero 17, 2009

SOLETE

El sol ha vuelto a brillar y el calor se empieza a sentir en la piel, estoy contenta con estos días de tregua y el fin de semana ha sido especial solo por eso, porque el sol nos ha acompañado y las cosas se ven mucho mejor cuando hay luz a tu alrededor.

He vuelto a pasear junto al río y me he sorprendido de lo bonito que está todo, han limpiado las orillas y el agua corre a su gusto sin detenerse apresado por un montón de matorrales que antes daban un aspecto de abandono que no me gustaba nada.

El domingo nos levantamos con ánimo para ir a caminar y disfrutamos de esta primavera anticipada que mucho me temo no nos durará demasiado, en fin, es una pena porque a mi se me nota en la cara. Ya tengo ganas de que los días sean largos para salir del trabajo y tener unas horitas de luz. El invierno ha sido duro y aún nos queda mucho frío que pasar, pero se agradece un poco de calor y el poder salir de casa sin la bufanda, los guantes, el abrigo de esquimal y el paraguas...necesitamos un carrito para llevar todo el equipo.

Solo me queda agradecer al solete que se pase por aquí para levantarme el ánimo...